Lun. Ago 3rd, 2026

Y ahora, ¿cuántos quedan?

Marcelo Bielsa

A lo mejor, la pregunta del título es errada. La pregunta correcta hubiese sido esta: ¿cuántos técnicos fueron despedidos luego del Mundial?

Por ahí sí. Vaya, la que encabeza la nota no está bien elaborada; bueno, travesuras periodísticas permitidas donde quiera que vaya un comunicador social. El asunto está en que la Copa del Mundo ha sido algo así como la guillotina de la Revolución Francesa, que, y hablando de Francia, también despachó a su entrenador, Didier Deschamps. Este desmadre en tierra arrasada nos trae a la memoria aquella canción de Chico Buarque, en la que el título podría aplicarse, figurativamente, a todos los entrenadores mundialistas ahora sin chamba: “La romería de los mutilados”.

En realidad habrá que establecer una diferencia. No todos han sido despedidos, al menos diplomáticamente; algunos no seguirán al frente de sus selecciones por “fin de ciclo”, como pasó con Sebastián Beccacece, de Ecuador.

Pero los que se quedaron sin trabajo, pues sin trabajo están, no hay que darle más vueltas a la vaina aunque los motivos sean diferentes. Marcelo Bielsa, ese cascarrabias argentino de Uruguay, peleó con todo el mundo ante de dejar un proyecto que nadie, mucho menos los jugadores, entendió. Al contrario de Javier Aguirre, que soltó a México por las buenas en una salida dulce y llena de compresión, y de Zlatko Dalic, hoy visto en Croacia con agradecimiento y amor. Tipos como Sebastián Becaccece y Roberto Martínez, de Portugal, prometieron sin cumplir y por ello partieron con amargura, para que el dolor llenara la vida de Ronald Koeman y el fracasado favoritismo de Países Bajos. Nota aparte para Julian Nagelsman, que vio irse a pique, como el Titanic, a una Alemania que pretendía retornar a aquella gloriosa era de Franz Beckenbauer. Y qué decir de Carlos Queiroz, afamado entrenador de los portugueses y de Cristiano Ronaldo por años, que marchó a Ghana pero que al final pasó inadvertido en la Copa.

De súbito es posible conseguir, en los entresijos del hecho noticioso, a hombres de poca nombradía y con diferentes destinos. Ahí vemos, sin estridencia ni ruidos, a Steve Clarke, tradicional director técnico escocés, lleno de historias en aquellas comarcas donde católicos y protestantes aún luchan por el poder futbolístico. Y por igual, a Miroslav Koubek, de la República Checa, que llegó al Mundial lleno de incumplidas ilusiones triunfalistas. También Hong Myung-co, quien pensó que Surcorea había progresado tanto como montarse en el potro de los colosos, pero ya ven, quedó en primera fase como quedó Pape Thiaw y su Senegal. Casos particulares el de Túnez y Sabri Lamouchi, despedido en pleno fragor, y Hervé Renard, su suplente, botado por la puerta de atrás apenas finalizada la jornada; los tunecinos, decididos, no se anduvieron con chiquitas para mandar a casa a los “grandes señores” del fracaso.

Alguien toca la puerta…

Siempre se cae el perseguido, nunca se cae el perseguidor. Esta parábola podría ser buena luego de la caída del telón del Mundial, porque así como los entrenadores ahora sin cargo hacen las veces del perseguido que cae, los otros, los que acechan y merodean en busca de oportunidades representan al perseguidor que nunca tropieza.

No obstante, podría haber excepciones como el de Zinedine Zidane, ahora en el puesto de proa de Francia, o el de Diego Forlán, ondeando la bandera uruguaya. Estos dos antiguos astros de las canchas y el gol habían deseado, sin apuros y conocedores de que la espera suele pagar bien, encabezar las marchas de sus selecciones nacionales.

Deseos que se cumplirán ahora, con las miradas fijas en un Mundial que aunque se vea lejos en el horizonte, está por ahí, escondido, aguardando en la esquina del tiempo su gran momento.

La entrada Y ahora, ¿cuántos quedan? se publicó primero en Líder en deportes.

Ver fuente

Related Post