Luego de un breve paso por Triple-A Toledo, el receptor e infielder criollo Eduardo Valencia selló un regreso soñado a las Grandes Ligas.
Durante la apabullante blanqueada de los Tigres de Detroit 14-0 sobre los Orioles de Baltimore en Comerica Park, el venezolano firmó la jornada más brillante de su naciente carrera al despachar su primer encuentro con múltiples cuadrangulares en la «Gran Carpa».
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Con esta actuación, Valencia inscribió su nombre en los libros de récords de la franquicia de Michigan al convertirse en el décimo toletero venezolano que consigue un juego de dos o más jonrones vistiendo el uniforme de los Tigres de Detroit, un equipo de mucha tradición para los venezolanos, sobre todo en los últimos tiempos por tratarse de donde se consagró Miguel Cabrera como uno de los mejores bateadores de todos los tiempos.
Se une a:
- Miguel Cabrera, 34 juegos
- Carlos Guillén, 7 juegos
- Magglio Ordóñez, 7 juegos
- Víctor Martínez, 6 juegos
- Omar Infante, 4 juegos
- Roger Cedeño, 1 juego
- Wilson Ramos, 1 juego
- Harold Castro, 1 juego
- Gleyber Torres, 1 juego
Despliegue y otra marca de poder
El festín ofensivo de Valencia comenzó en la segunda entrada, cuando castigó los envíos del abridor Dean Kremer con un soberbio batazo que salió disparado a 105.7 mph y recorrió 416 pies por todo el jardín izquierdo. Posteriormente, en el octavo episodio, volvió a desaparecer la pelota ante los envíos del jugador de posición Chadwick Tromp; una conexión a 96.8 mph que viajó 372 pies por la misma pradera, remolcando a Zach McKinstry para ponerle cifras definitivas al marcador.
Además de sus dos estacazos, el criollo conectó un par de sencillos para finalizar la noche de 5-4, con tres carreras anotadas y cuatro fletadas, alcanzando los cuatro bambinazos en lo que va de zafra.
A su vez, esta exhibición representó otra marca de poder para la joven carrera del carabobeño: Valencia se unió a José Luis Fernández —este mismo año— y a Jesús Montero (2011) como los únicos venezolanos en la historia con un encuentro multi-HR en alguno de sus primeros siete juegos en las Mayores, ostentando el valor añadido de ser el primer y único de este grupo en lograrlo en medio de una faena de cuatro imparables.

