De súbito, el fútbol nos muestra en su escenario episodios impensados, especialmente si son así, revanchas de vieja data. Hoy cristalizará una de esas obras futbolísticas cuando Paraguay, aun deseoso de aquella derrota en el Mundial98 ante Francia, enfrente a una selección glamorosa rodeada por un aura campeonil llamativa e indiscutible. Los paraguayos, bravos guaraníes de fina estampa, cumplieron la geste de dejar atrapado en las sombras a la poderosa Alemania, aunque justo es reconocer que ya no es tan “poderosa” como reza su leyenda de cuatro título mundiales. La gente del Chaco guerrea y se agazapa para tomar la espalda de los zagueros enemigos, pero ante los franceses esto podría ser una empresa demasiado empinada. En la Guerra de las Tres Alianzas, la albirroja se paró firme ante sus invasores, pero ahora hablamos de fútbol y en la cancha mundialista el único “invasor” va a resultar el equipo azul. Kylian Mbappé, Ousmane Dembelé, Michael Olise, Bradley Barcola integran un ejército de ocupación, para continuar con la metáfora de conflicto, y aunque los suramericanos podrán responder con Julio Enciso, Antonio Sanabria y Miguel Almirón, se siente la diferencia. Pero es fútbol, y ¿a quién se le podría haber ocurrido la salida de los alemanes ante un cuadro sin figuras de marquesinas? No podía pasar, y pasó. ¿Será posible hoy?..
Canadá tendrá que tragar vino amargo cuando se las vea hoy con Marruecos, el equipo más sólido del campeonato. Los canadienses, crecidos por ser lo que son en este tiempo y por ser equipo de casa, van a intentar descifrar la maraña marroquí, un bloque que ni Brasil pudo horadar. Los africanos se manejan con criterio, pero tendrán que contener las oleadas algunas veces alocadas de los norteños. Tener como adversarios a Jonathan Davis y Alphonso Davies será el rocoso desafío para el escuadrón de Achraf Hakimi y Ayyoub Bouadd, apuntalados por Ismael Saibari, goleador de raza y canto. Así, dos partidos de octavos de final con la mirada apuntando hacia los premios mayores…
Mañana será otra jornada de lujo y brillantes. El venido a más Brasil ante la arrasadora Noruega; es decir, Vinicius contra Erling Haalland, bombardero contra bombardero. El Mundial se va consumiendo y ve aflorar a las selecciones que al final de todo vale la pena apostar por ellas. Atrás quedan para los sinsabores favoritas de las apuestas de Londres, como Países Bajos, Alemania, Uruguay. De aquí en adelante a jugárselo todo con dientes apretados y cuchillos en el cinto, porque “después de esta vida no habrá otra oportunidad”. Nos vemos por ahí.

