Vie. Jul 31st, 2026

Domingo, como si fuera una fiesta

Las viejas canciones que hablan de las bondades del domingo como día para el jolgorio y la distracción volvieron a sonar en la memoria popular el domingo anterior; había pasado como el rayo fugaz el día 19, cuando se dio la final del Mundial de Fútbol, por cierto también domingo. Y nos viene desde los confines del recuerdo la portada de un diario español que reseñaba las corridas de toros. Toreaba aquel séptimo día de la semana un matador llamado Domingo Ortega, con fama de ser muy repetitivo en las faenas; entonces, con un guiño de ojos, con picaresca, el periódico tituló: “Domingo a domingo, siempre el mismo domingo”. El 26 se disputó, a 300 por hora, el Gran Premio de Hungría, el “Hungaroring”, con el británico Lando Morris como vencedor, y después, en el Arco de Triunfo de París, el esloveno Tadej Pogacar cruzaba la meta como vencedor por quinta vez. Como si no bastara, y entre la selva de eventos en todas partes del planeta, fue ese día la exaltación al Salón de la Fama del beisbol de tres ilustres de sus miembros…

El domingo es, sin más, el día del deporte universal. Así ha sido a través de los tiempos con algunas excepciones, como el fútbol inglés, la Premier League, que suele jugar sus partidos los días sábados. Hoy día y por el efecto televisión, ya el domingo no es tan “bendito” como hace algunos años; en España, por ejemplo, se suele jugar de viernes a lunes aunque, los partidos estelares, los del Real Madrid o Barcelona, siguen siendo preferentemente el domingo. Hace algunos años un grupo de periodistas argentinos vinieron a Caracas con la intención de observar una corrida de toros como algo típico del país. Los convencimos de que era mejor asistir al juego Magallanes-Caracas que se escenificaría ese domingo siguiente. Fueron y estuvieron en el campo con pases especiales siguiendo de muy cerca los outs y los batazos. Al salir del estadio Universitario no podían ocultar su asombro y su entusiasmo: “Esto es único, no nos imaginábamos que el beisbol pudiese despertar tanto fervor”…

Hoy hemos dedicado la columna al domingo como el día elegido para el deporte. Nos sentimos atraídos por el tributo a un momento de la vida que nos sobrecoge y también exalta. Por eso no es comprensible tomar esta fiesta como fecha de soltar los demonios que se llevan por dentro, no para disfrutar plenamente, sino para echarle en cara a otros que el equipo de cada uno es el mejor. Y, duele decirlo, el fútbol se lleva los “honores” como factor humano del desmadre para convertir al hombre como punto de partida del regreso a la caverna y dejando a un lado que es, al final de todo, el día de Dios.
Nos vemos por ahí.

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