Mar. Ago 11th, 2026

Con los niños no se juega

La Serie del Caribe Kids nació ante la necesidad de tener una vitrina para el talento jovén que comienza a desarrollarse en los países de la región, donde presumimos jugar el más caliente e intenso beisbol. La idea era que nuestros niños, de entre 11 y 12 años, vivieran de primera mano lo que significa representar a su país en un torneo internacional, aprendiesen de otras culturas y a la vez mostrarán sus habilidades en una gran vitrina. Las dos primeras ediciones, celebradas en Panamá y Venezuela, fueron un éxito y demostraron que la idea era sostenible, un acierto de la Confederación del Caribe, que sigue buscando formas de reinventarse para recuperar el interés de la afición. Pero finalmente, un golpe de realidad los golpeó este año.

La cita era en Nayarit, México, y los participantes eran el bicampeón República Dominicana, Puerto Rico, Panamá, México y Venezuela. Pero los planes cambiaron en un abrir y cerrar de ojos. El viernes, en horas de la tarde, la delegación venezolana -conformada por 18 peloteros y su cuerpo técnico- informó que se les impidió viajar a territorio azteca por problemas con el visado. Quedaron varados en Bogotá, Colombia.

La Confederación emitió un comunicado informando la baja del equipo venezolano y dejando claro que la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP) había cumplido con todos los requisitos necesarios. Sin dar demasiados detalles, insistieron en que este desenlace se les escapaba de sus manos y, por supuesto, eso desató una ola de indignación en los fanáticos.

Durante tres días las versiones cambiaron constantemente. Se aseguró que se había resuelto el tema y que la selección venezolana podría viajar el domingo en la mañana para decir presente en la justa, que comenzaba el lunes. Pero el viaje nunca ocurrió. A través de las redes sociales periodistas informaron que la delegación siguió recibiendo “peros” que impidieron su viaje. Todo esto a pesar de que la cancillería mexicana había dicho que iba a colaborar con todo lo necesario para que se efectuara el viaje.

La solución para preservar el formato del torneo fue incluir una segunda selección de México, tal y como ocurrió en la Serie del Caribe de este año, que se realizaría originalmente en Venezuela, pero terminó siendo justamente en México. El sinsabor es igual o peor, porque la decepción de los niños se siente mucho más. Estuvieron tres días con la incertidumbre de si finalmente podrían representar a su país y tener la posibilidad de pelear por esa medalla dorada, que en las primeras dos ediciones se les escapó de las manos.

Es cierto que cada país tiene sus políticas migratorias y estas deben ser respetadas. Pero entonces deben ser más diligentes con los trámites y más transparentes.

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