Jue. Jun 4th, 2026

Carlos Pérez acapara reflectores en México

Diablos Rojos sueña con dejar una huella indeleble en suelo azteca, convirtiéndose apenas en el segundo equipo en los 100 años de historia de la Liga Mexicana de Beisbol que consigue ganar tres campeonatos seguidos. Una hazaña de la que hasta ahora solo pueden presumir los Industriales de Monterrey, que ganaron en 1947, 1948 y 1949, cuando ya se llamaban Sultanes. Todo esto bajo el mando de Lázaro Salazar. Hasta los momentos, aunque todavía falta mucho camino por recorrer en la actual contienda, los escarlatas van bien encaminados. Son líderes del Sur con récord de 25-15 y tienen un equipo poderoso que lídera -nada más y nada menos que- Carlos Pérez. 

El receptor venezolano, que está disputando su segunda experiencia en la LMB, está bateando para .402, un promedio que -en todo el circuito- es superado solo por Maikel Serrano de Rieleros de Aguascalientes, cuyo average anda en .405. En 29 juegos, el valenciano ha despachado un total de 41 inatrapables, incluidos 10 dobles y cinco jonrones, ha empujado 30 carreras y ha anotado 25. Su OPS de 1.089 es el cuarto más alto de todo el circuito, por encima solo están Seth Beer (1.200), Gabriel Cancel (1.125) y Ramón Hernández (1.100). 

Su actuación ha sido tan buena que le ha permitido sobresalir en un equipo donde hay otros nombres más rimbombantes, como el dominicano Robinson Canó (.319) o los mexicanos Julian Ornellas (.335) y Carlos Sepulveda (.309). A pulso se ha ganado el reconocimiento de la afición y ha respaldado lo hecho en la postemporada del año pasado, porque sí, él llegó a la novena escarlata -proveniente de Rieleros- para el final de la ronda regular, pero fue en los playoffs en los que demostró de qué estaba hecho. En 18 juegos conectó 27 inatrapables, incluidos 10 extrabases, y bateó para .365, el segundo mejor promedio del equipo. Además, fue segundo en impulsadas con 18. Queda claro que su producción actual no es casual. 

Él, aunque no es un jugador que haga mucho ruido, siempre destaca por su capacidad de poner la bola en juego. Lo ha demostrado en Venezuela con Bravos de Margarita, equipo con el que ha disputado las seis temporadas que tiene en la LVBP, cinco de forma consecutiva. El año pasado, casualmente, tuvo su contienda más discreta, ligando para .247 con siete jonrones y 29 remolques, pero aun así encontró la forma de contribuir a los insulares, que terminaron la ronda regular en el primer lugar de la tabla de posiciones. 

Lo que está haciendo actualmente en México se parece más a su producción natural, porque en la LVBP ha terminado por encima de .300 en tres de sus cinco últimas zafras. Es claro que está en un buen momento y hay que seguirle la pista porque, como ya dije al comienzo, puede ser protagonista en una hazaña histórica, con la que Diablos -pese a ser el club más ganador de la LMB- no ha podido siquiera soñar. En tres ocasiones han sido bicampeones, pero en ninguna de ellas llegaron a una tercera final consecutiva. El momento puede ser ahora. 

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