El deporte venezolano y la Liga de Futbol Profesional en particular ha tenido una gran resiliencia para sobrevivir a las circunstancias más adversas que ha confrontado en los años más recientes. Las ilegales sanciones económicas y el bloqueo impuesto por Estados Unidos y sus países subordinados, que generó una obligada ruptura del país con el modelo rentista petrolero, afectó duramente la economía de los equipos.
A esta perturbación en los presupuestos, los clubes respondieron con más inversión aguas abajo, en la formación de nuevos jugadores para fortalecer sus plantillas y al mismo tiempo capitalizar ingresos con la venta de los mejores talentos a instituciones extranjeras, como ocurrió con la camada de los Yeferson Soteldo, Jefferson Savarino, Yangel Herrera, Adalberto Peñaranda y buena parte de los subcampeones mundialistas en el sub-20 de Corea del Sur en 2017.
Pero el fútbol mundial y nacional volvió a sufrir una conmoción por la pandemia de coronavirus en 2020, que en el caso de Venezuela obligó a suspender durante seis meses el torneo para reanudarlo en septiembre, sin público en las gradas por las medidas sanitarias, en un formato de aislamiento de los jugadores, con partidos circunscritos a Valencia, Puerto Cabello y Barinas.
Y cuando las dificultades parecían superadas, el país ahora confronta las agresiones militares de Estados Unidos, el mayor imperio de la historia de la humanidad, que violando olímpicamente el ordenamiento jurídico internacional bombardeó a Caracas en medio de sus sueños de paz y secuestró al presidente Nicolás Maduro y a la primera combatiente, Cilia Flores.
En otro país del mundo semejante agresión hubiera generado el colapso político, económico y social. No es lo que ha ocurrido en Venezuela que ha respondido con firmeza bolivariana a esta amenaza guerrerista, exigiendo respeto a la soberanía, fin del belicismo y libertad inmediata para el mandatario electo y la primera dama.
En medio de este panorama el fútbol nacional tampoco ha claudicado, como lo revela el hecho de que el 30 de enero se iniciará el nuevo campeonato con el torneo Apertura en el que competirán 14 equipos que se vienen preparando para conquistar el trofeo.
Desde ya la nueva temporada se avizora como una de las más peleadas de los últimos tiempos, por el regreso de un fortalecido Trujillanos a primera división y el fervor aluciante de su estadio repleto; un Táchira que ahora se proyecta internacionalmente con el legendario Álvaro Recoba de técnico; la vuelta de Noel Sanvicente al banquillo de Zamora; la reforzada Academia de Saragó, y la UCV que intentará consolidar su soberbia actuación de 2025.
Peñaranda capitanea al nuevo Táchira
Adalberto Peñaranda ha lucido la cinta de flamante capitán del Deportivo Táchira en los reciente partidos amistosos disputados en Colombia. Es una demostración de la confianza que le tiene el nuevo entrenador uruguayo. Álvaro Recoba, a las condiciones técnicas de una de las mayores promesas de la última década del fútbol nacional.
Desde que en 2015, el mediapunta salió del Deportivo La Guaira rumbo al Udinese de Italia, la carrera de Peñaranda entró en un carrusel en el que su talento parecía encumbrarse en Europa para caer súbitamente a un pozo sin fondo de malas decisiones. Llevado por sus manejadores, el merideño fue de un lado a otro en procura de un equipo donde poder asentarse y exhibir su talento. Pasó por el Watford inglés, Granada, Málaga y Las Palmas de España, por el CSKA-Sofía ruso; perdió meses de inactividad en el Boavista de Portugal y trató de salir a flote en el Sarajevo de Bosnia, el Bucaramanga de Rafael Dudamel, pero todo fue una causa perdida.
El ingenio con el que deslumbró en La Guaira y en la selección nacional sub-17 perdió brillo, pero en los últimos partidos del Deportivo Táchira en la pasada temporada, en los pocos minutos que recibía como suplente, mostró algunas pincelada de su magia. Tal vez bajo las riendas de un virtuoso del balón como fue el Recoba en sus días de estrella del Inter y la escuadra charrúa, Peñaranda consiga la motivación, la disciplina y la continuidad necesaria para regresar a la marquesina del fútbol nacional. Sería el primer gran aporte de Recoba al Táchira y al fútbol venezolano.

