DAT.- El ingeniero José Leggio Cassara, un profesional con más de cuatro décadas de trayectoria y al frente de cientos de trabajadores a través de sus compañías, se ha convertido en uno de los rostros visibles de la resistencia contra la difamación en el ecosistema digital. Su caso ilustra cómo una situación administrativa rutinaria puede ser distorsionada para atacar la honra y reputación de un ciudadano. ¿La historia? En octubre de 2020, durante un viaje a Estados Unidos para resolver asuntos sucesorales familiares tras el fallecimiento de su padre, el empresario ingresó con su pasaporte italiano debido al vencimiento del venezolano. Esta inadmisión migratoria fue convertida por un medio digital en una falsa “deportación por la DEA”, una información sin ningún fundamento que generó una campaña de desprestigio.
Detrás de la publicación no solo había mala intención, sino un claro propósito extorsivo. Tras la difusión de la nota falsa, Leggio recibió contactos exigiendo dinero a cambio de retirar o “bajar” la información. Este patrón, lamentablemente común en ciertos portales digitales, aprovecha la velocidad y el alcance de internet para dañar primero y negociar después. El empresario decidió romper el silencio y enfrentar públicamente esta realidad, convirtiéndose en ejemplo para otros afectados por prácticas similares.
El origen de una campaña malintencionada
La distorsión de los hechos fue particularmente grave. José Leggio Cassara explicó hace poco en una entrevista que jamás tuvo contacto con la DEA y que su viaje tenía como único objetivo resolver temas legales familiares relacionados con la venta de una aeronave. Sin embargo, una comunicadora utilizó el nombre de la agencia antinarcóticos para dar mayor dramatismo a una situación meramente administrativa. Esta manipulación no solo afectó su imagen pública, sino que fue replicada por otros sitios sin verificación alguna, amplificando el daño de forma exponencial.
La ausencia de controles en el mundo digital contrasta fuertemente con los medios tradicionales. Mientras que en radio y televisión existía un mayor seguimiento editorial y responsabilidad, hoy cualquier persona puede publicar acusaciones graves sin consecuencias inmediatas. Esta especie de “zona libre”, según Leggio, permite que la mentira se convierta en verdad percibida para quienes no conocen la trayectoria del afectado.
Impacto personal y profesional
El daño causado por estas publicaciones ha sido profundo. “Me hizo un daño irreparable a mi reputación, a mi nombre y a mi familia”, confesó el ingeniero. A pesar de contar con el respaldo de quienes conocen su honorabilidad y su larga contribución al país, el eco negativo en buscadores y redes afecta la percepción de clientes, socios y la sociedad en general. Para un hombre que se graduó con honores a los 20 años y que ha mantenido una carrera limpia, verse expuesto de esta manera representa una carga emocional significativa.
No obstante, Leggio Cassara mantuvo la frente en alto. Su seguridad proviene de una vida dedicada al trabajo y al desarrollo de Venezuela. Reconoció que, aunque el golpe fue duro, su trayectoria intachable y sus antecedentes penales limpios fueron y siguen siendo la mejor defensa frente a las acusaciones infundadas.

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La respuesta legal y el llamado a la regulación
Ante la difamación y los intentos de extorsión, José Leggio Cassara acudió al Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) para formalizar la denuncia. Reconoce que tomó la decisión con dudas iniciales, pero considera que era la vía correcta. Su acción reveló que la periodista involucrada ya acumulaba varios procesos similares, demostrando que se trata de un patrón repetido y no de un caso aislado.
Esta denuncia sirve como mensaje claro: el silencio solo perpetúa la impunidad. Leggio Cassara insta a otras víctimas a actuar legalmente y no ceder ante presiones económicas. Su caso busca sentar un precedente en un entorno donde la libertad de expresión se confunde frecuentemente con licencia para difamar.
Urge un marco legal para internet
El empresario fue enfático al exigir cambios estructurales. Considera indispensable que el Estado establezca filtros de veracidad y consecuencias reales para quienes publican información falsa con fines dolosos. “Debería haber un filtro, que todas estas informaciones no pueden ser libres y que deberían tener veracidad comprobable”, afirmó. Sin regulación, el problema se repetirá sistemáticamente contra más ciudadanos y empresas.
José Leggio Cassara concluyó que, aunque el desafío es global, la solución debe comenzar a nivel nacional con leyes claras que protejan el honor sin coartar la libertad de prensa responsable. Su testimonio representa no solo una defensa personal, sino un llamado colectivo por un ecosistema digital más justo y ético.
(Con información de José Leggio Cassara)

