Vie. Jul 31st, 2026

«Queremos una vida mejor que en Marruecos», miles de migrantes vagan por Ceuta

La imagen se repite este viernes en todos los rincones de Ceuta: miles de migrantes procedentes de Marruecos, la mayoría hombres jóvenes, vagan por sus calles o descansan tirados en parques y aceras. Algunos intentan cambiar dirhams por euros, en busca de algo que llevarse a la boca; otros se preguntan qué va a pasar con ellos. En los alrededores del puerto, camiones del Ejército recorren una zona repleta de supermercados cerrados y, mientras tanto, entre los vecinos de la ciudad autónoma aumentan la incertidumbre y la sensación de caos. En mayo de 2021 vivieron algo parecido, aunque muchos de los ceutíes coinciden en que esta vez la situación es mucho peor.

En la ciudad autónoma viven unas 84.000 personas y en las últimas horas han llegado unos 50.000 migrantes —según estimaciones de Interior que el gobierno ceutí eleva a 60.000— que tratan de hacerse un sitio en un territorio de poco más de 18 metros cuadrados. «Queremos una vida mejor, hay muchos problemas en Marruecos. No hay trabajo, no hay nada», se queja uno de ellos, natural de Mequinez (norte de Marruecos), que cruzó a nado animado por las imágenes que veía en redes sociales. «Vi los vídeos en Instagram de marroquíes nadando. No sabía si estaba abierto, pero decidí venir», explica a RTVE Noticias. En poco más de 24 horas desde que comenzara la crisis, se calcula que más de 48.300 personas ya han regresado voluntariamente a Marruecos.

Las redes impulsaron la entrada masiva

«Es culpa de la política», interviene Yusef, con un español casi perfecto. Durante un tiempo vivió en Ceuta, pero después de una temporada en Tetuán con su familia se le caducaron los papeles, explica. El jueves, también impulsado por la información que encontraba en redes, decidió volver a cruzar. «La mayoría son migrantes inocentes que no saben lo que va a pasar. Llevan esperando toda la noche con la esperanza de quedarse porque en su país no pueden salir adelante», relata.

A su alrededor, otros jóvenes que le han escuchado hablar en español, le gritan mensajes. «Dicen que tienen estudios, que solo quieren trabajar», traduce él. «Preguntan qué van a hacer con ellos, que cuándo van a saber algo. Supuestamente el Gobierno está trabajando para llevarnos a Sevilla, Valencia o algo así», comenta Yusef. La información, explica, la sacan de las redes sociales. «De cosas que se hacen virales», añade.

«Un joven, si le abren la frontera, piensa que va a luchar por su futuro y no que va a acabar enterrado», lamenta, acordándose de los que han muerto en el mar, al menos 34 en las últimas horas. «Pienso en sus madres», añade. La suya ya sabe que estuvo en España antes y solo le ha dicho que iba a volver, aunque no sabe si podrá quedarse. Tiene 21 años y en los bolsillos lleva una tarjeta de crédito roída que no funciona, con la que ha intentado comprar arroz para recuperar su teléfono móvil, apagado desde hace horas tras mojarse en el agua. «Ahora voy a intentar resolver mi situación», dice.

Una situación «dramática»

La mayoría de los migrantes que ocupan las calles no ha comido desde ayer. «Tengo dinero, pero no puedo cambiar a euros y muchas tiendas están cerradas», se queja uno de ellos. Unos metros más abajo, una larga cola recorre la calle hasta el supermercado, uno de los pocos que permanecen abiertos. Eloy González, su dueño, explica que la policía ya ha cerrado un segundo establecimiento que posee en la ciudad. «Está siendo una jornada muy tensa, pero lo estamos intentando gestionar lo mejor posible», comenta.

Poco después, un coche de policía aparca a las puertas de la tienda y le sugiere que lo mejor es cerrar. «No es por el dinero, es por los vecinos. Quiero darles el servicio», explica Eloy al agente. Algunos de los migrantes marroquíes, los que tienen euros, han pasado a comprar al establecimiento. «No tengo problema siempre y cuando tengan euros, aunque tienen que entender que hay que hacer cola y a veces cuesta, por el idioma», lamenta. Dice que, por ahora, las provisiones les llegarán hasta el domingo y que el lunes llegarán más camiones. «Pero se teme que no quieran entrar por posibles asaltos», añade.

En la cola del supermercado, Marcos, uno de los clientes, asegura que la situación «es dramática». «Esto no se lo esperaba nadie, a ver cómo lo solucionan. Podemos entender la inmigración, pero nos dificulta el día a día. ¿Cómo se va a ir esta gente de aquí?», declara a este medio. «Hay gente descontrolada que quiere suplir sus necesidades básicas. Quieren agua, quieren comida, e intentarán conseguirla», dice, preocupado por cómo avanzará la situación en las próximas horas.

«Peor» que en 2021

«Esto es peor que en 2021. Aquella vez entró mucha gente, pero fundamentalmente menores, ahora se ve otra cosa. Eso de que hay menores y mujeres… los hay, hay alguna familia. Pero aquí la mayoría son gente adulta», sostiene Marcos.

Alicia, que también reside cerca del centro de Ceuta, teme que se agoten las provisiones. «Pienso en la comida, va a llegar un momento en que no va a haber comida. La cosa está muy mal y no sé qué solución le van a dar a esto», dice. Coincide con Marcos en que, aunque la situación recuerda a la vivida en 2021, esta vez «es mucho peor». «Hay mucha más gente. Esa vez estaba más controlado, en puntos estratégicos. Ahora están por toda la ciudad», relata.

El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha asegurado que han cruzado la frontera 60.000 personas; algunas a nado y otras a pie, bordeando el espigón que separa la ciudad autónoma de Marruecos. Desde el Ministerio del Interior hablan de 50.000 y aseguran que unas 48.000 ya han retornado a Marruecos. Al otro lado, las autoridades marroquíes han recurrido a antidisturbios, gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a la multitud congregada en la frontera, esperando cruzar a España. RTVE

 

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