La Federación del Fútbol Italiano (FIGC) sigue agravando su crisis, primero era deportiva y ahora es institucional. Paolo Maldini y Leonardo renunciaron a sus puestos como director deportivo y asesor, respectivamente, al no poder contratar a Andrea Pirlo como seleccionador.
Los dos exjugadores asumieron sus cargos dentro de la FIGC hace apenas dos semanas, cuando los nombró el presidente Giovanni Malagò.
Este lunes se celebró una reunión entre los altos directivos de la entidad. Maldini y Leonardo abogaban por el fichaje de Andrea Pirlo como nuevo seleccionador nacional «azzurri» luego de las declinaciones de Pep Guardiola y Carlo Ancelotti para asumir el cargo. Sin embargo, la FIGC se negó a contratar al entrenador y los dos directivos terminaron por renunciar a sus puestos.
Lee también: Andrea Pirlo asegura que no tomará el mando de Italia
El 11 de julio, el nuevo presidente de la Federación del Fútbol Italiano arrancó su revolución para el calcio, introduciendo la figura del director técnico y confiándola a Paolo Maldini, junto al rol de presidente del Club Italia. Después de habérselo pensado, aceptó la propuesta gracias a una gran autonomía en términos de decisiones que le prometieron, y a su lado quiso a Leonardo como asesor.
La negativa de la FIGC de llamar a Pirlo no solo pasa por lo deportivo, pues no ha conseguido plasmar como entrenador lo que sí hizo como jugador, sino también desde lo político. Estando hace un año en los Emiratos Árabes Unidos dirigiendo al United F.C., Pirlo firmó un contrato como imagen de una casa de apuestas rusa, país que está enemistado con Italia desde el inicio del conflicto bélico con Ucrania.
Malagò quiere fichar a Antonio Conte o Roberto Mancini, dos hombres que ya saben lo que es dirigir a la azzurra, pero sin éxito.

