Vie. Jul 24th, 2026

Ya es tiempo de temporadas

El tiempo para el fútbol no para, como decía la canción italiana del Mundial de 1990. Ya el de Estados Unidos, México y Canadá es parte de las vivencias y se aloja en aquellos lugares de la memoria reservada para lo trascendente, y eso nos hace mirar hacia otro lado, hacia otras realidades. Y estas ya se posan en los campamentos europeos de los clubes en pretemporada; ya comienzan, desde hace algunos días, a desperezarse, a iniciar ejercicios previos, a construir ilusiones para las campañas que comenzarán en pocas semanas. Los jugadores, al reportarse, cuentan sus experiencias vacacionales, a dónde fuiste, qué viste por allá, como está tu familia, todo eso…

Los Alpes suizos, las playas de Marbella o la Costa Azul, las montañas boscosas de Francia, el frío de Noruega para algunos, el calor de África del Sur para otros, según las preferencias del cuerpo técnico. Para allá van los equipos con aquellas pretensiones que se irán disipando según los resultados, para bien o para ir reculando en la tabla de posiciones. Los objetivos, obviamente, son otros. Porque para Real Madrid, Barcelona, Manchester City, Inter de Milán o Paris Saint-Germain no puede ser otro que las coronas de sus países y de la Champions League; para otro, pues mantenerse en la zona templada de la primera división, o, más allá, para una camada de “pobres de la tierra” será sobrevivir y mantenerse arriba para que el dinero llegue y seguir en lucha. En fin, el fútbol se mueve y nos ocupa todo el año: ¿cuándo nos dará vacaciones?…

Y mientras en Europa se piensa en grande y todos se alistan para el charm que es jugar temporadas plenas de publicidad y mercadeos, en Venezuela el fútbol desvanece por ausencias y falta de dolientes. Unas carencias que comienzan por graderíos desolados, especialmente en Caracas, y coberturas de los medios con cierto recelo. Y no es para menos: el efecto necesita una causa, y la causa en este caso es la calidad en entredicho de los equipos. A todo esto, y con espíritu de rebeldía, se levanta la selección Vinotinto. Con Oswaldo Vizcarrondo y Fernando “Colorao” Aristeguieta al comando, hay proyectos y sueños. Se dice, entre los optimistas, que el fútbol venezolano ha crecido, que como nunca hay multitud de jugadores capaces; esto es cierto, pero a medias, porque ha crecido, sí, pero en relación a Venezuela. Los demás países de Suramérica también trabajan, y por acaso el país sigue siendo el octavo de la región. El Premundial, y vaya con ese carrusel indetenible que es el fútbol, arrancará el año próximo, y ahí, apartando la paja del heno, se verá si es verdad que el cielo es azul y las nubes blancas.

Nos vemos por ahí.

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