Jue. Jul 2nd, 2026

los 146 deportados por EEUU el mismo día de los terremotos que acabaron bajo los escombros en Venezuela

Él es uno de los pasajeros del llamado vuelo 164 en el que 146 venezolanos deportados desde Estados Unidos regresaron a Venezuela el pasado 24 de junio, apenas unas horas antes del doble terremoto que sacudió ese país con un saldo que ya supera los 2.000 muertos y decenas de miles de heridos y desaparecidos.

Por BBC Mundo

Los repatriados fueron recibidos en Venezuela a través del programa gubernamental Misión Vuelta a la Patria que los trasladó hasta el Hotel Santuario La Llanada, ubicado en La Guaira, el estado más afectado por los terremotos.

La instalación, donde los deportados cumplían una serie de procedimientos administrativos, sanitarios y de seguridad, colapsó durante el doble sismo dejando un trágico balance de muerte y gran incertidumbre.

Fue justamente uno de esos trámites el que permitió a Torres salvar su vida. Él fue uno de los últimos pasajeros en bajar del avión y también en llegar al hotel, según cuenta en un audio entregado por sus familiares a BBC Mundo.

Pocos minutos antes del terremoto, Torres estaba en un edificio anexo al principal para hacer una última gestión: hablar por teléfono con su hermano, la persona a la que iba a ser entregado por los agentes del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), el organismo del gobierno de Venezuela a cargo del proceso.

El hermano de Torres no respondió, por lo que su trámite se retrasó unos minutos vitales que evitaron que él estuviera en el edificio principal de cuatro pisos que albergaba a la mayor parte de los deportados, que quedaron sepultados bajo los escombros.

El 164 era uno de los vuelos semanales de deportación que han devuelto a decenas de miles de venezolanos a su país como parte de la ofensiva migratoria del gobierno de Donald Trump.

Como millones de compatriotas, muchos de los repatriados ahora migraron EE.UU. en los últimos años, huyendo del colapso económico de su país y la persecución del gobierno, arriesgando sus vidas en un peligroso trayecto.

Incertidumbre

Horas antes de la tragedia, Vuelta a la Patria anunció en un post publicado en X que en el vuelo 164 llegaron a Venezuela «120 hombres, 19 mujeres, 5 niños y 2 niñas, todos listos para comenzar una nueva etapa en su amada patria».

Un video en Instagram de la misma fecha muestra a los deportados llegando al Aeropuerto Internacional de Maiquetía y al jefe de Vuelta a la Patria, Mervin Maldonado, saludando y entregándoles juguetes a los niños.

Las autoridades venezolanas no han ofrecido un balance público sobre lo ocurrido con estas personas. Las solicitudes de información que BBC Mundo hizo a Maldonado y a la Gran Misión Vuelta a la Patria no han sido respondidas hasta el momento.

Un recuento inicial informal basados en testimonios de un grupo de sobrevivientes indicaban que solamente 12 personas habrían sobrevivido. Testimonios posteriores de víctimas y familiares, sin embargo, sugieren que la cifra puede ser mayor.

El Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. (DHS, por sus siglas en inglés), al ser preguntado por BBC News sobre los pasajeros del vuelo 164, no ofreció detalles más allá de una breve declaración.

«Este vuelo llegó de manera segura a Venezuela y todos los extranjeros ilegales a bordo fueron devueltos a su país», contestó un portavoz del DHS a la BBC el martes.

«Cuando una persona ya no está bajo la custodia de ICE (el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas), ICE ya no es responsable de ella».

Salvados por ellos mismos

Torres es uno de los pocos deportados ese día que lograron salir prácticamente ilesos de los terremotos.

El sismo doble lo lanzó al piso, pero él logró ponerse en pie, se colocó una silla sobre la cabeza y corrió hacia la salida del edificio anexo. Entonces, vio el horror: el edificio en el que se iba a hospedar aquella noche y donde estaban casi todos sus compañeros de viaje, así como numerosos funcionarios públicos, se había derrumbado.

A partir de ese momento, de acuerdo con los testimonios recogidos por BBC Mundo, empezó el proceso de rescate. Varios sobrevivientes cuentan que tuvieron que salvarse a ellos mismos y que la ayuda que recibieron vino de otros deportados.

Ese fue el caso de Pedro (no es su nombre real). Él ya se había duchado y estaba recostado en la habitación cuando escuchó un estruendo que venía de lejos y se dio cuenta de que todo temblaba. Junto a otros, intentó correr hacia unas escaleras cuando, de pronto, algo le cayó encima.

«Quedé con una pierna estirada y la otra rodilla contra el pecho, mi cabeza contra el piso y en la espalda un peso terrible que me dolía demasiado. Quedamos amontonadas muchas personas. Gritábamos. Eso era una oscuridad, sentíamos como el polvo entraba en nuestras narices al respirar. Fue un momento muy difícil», le cuenta a BBC Mundo.

«Los muchachos alrededor mío, todos aplastados, decían ‘no siento las piernas’, ‘me afecta la cabeza’, y yo comencé a orar tratando de calmarlos», agrega.

Dice que estuvo bastante tiempo allí hasta que supo que algunos de los deportados que habían logrado salir estaban tratando de rescatarlos. Así fue como en algún momento sintió que se había liberado un poco el peso sobre su espalda.

«Pude mover mi pierna, pensé que la tenía rota, la saqué a un lado y la estiré. Me puse en posición recta, boca abajo, y me fui a rastras hasta que llegué a un sitio donde vi una salida hacia arriba, y los muchachos me vieron y me sacaron», relata.

La experiencia de Ninoska Gutiérrez fue similar.

Cuando empezó el terremoto, salió de la habitación en la que había poco más de una decena de mujeres para intentar escapar. Pero en medio del caos cayó al piso y, al desplomarse el techo y una pared, quedó con las piernas atrapadas.

«Yo estaba como en estado de shock. Veníamos de tan lejos, después de pasar por tantas cosas, de estar meses presos, esperando tanto el deseado avión de la deportación, llegar a nuestros países y encontrarnos con una desgracia como esta (…). Dios mío, no puede ser posible, ocho años fuera de mi país y yo le voy a llegar a mi familia en una urna», cuenta sobre su experiencia en un testimonio en audio facilitado por familiares a BBC Mundo.

Poco a poco, según explica Gutiérrez, empezó a quitarse los escombros de encima hasta que pudo mover las piernas. Entonces, logró llegar hasta una abertura en el techo desplomado, y uno de los deportados sobrevivientes la ayudó a salir.

«Ahí el que pudo salir, pudo salir por los propios medios, por nosotros mismos, por nosotros querer sobrevivir, pero no fue porque llegaron los bomberos o defensa civil o ellos [los del Sebin] ayudaron. No, por lo menos mientras yo estuve ahí», relata.

«Nosotros mismos nos rescatamos», subraya también José Navas, quien cuenta que quedó bajo los restos del edificio en el tercer piso. Explica que junto a él había otros 10 hombres que estaban vivos y conscientes tras el terremoto, y que recibieron ayuda de otro hombre mientras ellos abrían un hueco lo suficientemente grande como para salir.

Lea más en BBC Mundo

 

Ver fuente

Related Post