Mar. May 12th, 2026

¿Puede Donald Trump anexar a Venezuela a los EEUU? Expertos no lo ven viable

Para Jorge Morán, experto en marketing político, el mandatario estadounidense “inunda la zona”, estrategia comunicacional que consiste en saturar el espacio público y mediático con un gran volumen de anuncios, iniciativas y polémicas simultáneas. “Distrae la atención de temas críticos”, asegura. Luis Eduardo Zué, licenciado en Relaciones Internacionales con máster en Prevención y Gestión de Crisis Internacionales, coincide y agrega que, en lo político y administrativo, su enunciado tiene nudos casi imposibles de desatar

Donald Trump afirmó este lunes que está “considerando seriamente” anexar Venezuela como el estado número 51 de Estados Unidos. John Roberts, copresentador de Fox News y corresponsal de la Casa Blanca, detalló que el presidente se lo comunicó por teléfono.

La declaración difundida por Roberts volvió a encender el debate sobre los límites del discurso expansionista en la política exterior norteamericana.

Aunque el mandatario ya había utilizado fórmulas similares al referirse a Canadá o Groenlandia, esta vez sus comentarios generaron mayor ruido debido al contexto geopolítico regional y a las tensiones derivadas del respaldo de Washington a la administración encabezada por Delcy Rodríguez.

Expertos coinciden en que el planteamiento carece de viabilidad jurídica y política, además de reforzar una narrativa supremacista asociada históricamente a doctrinas de dominación hemisférica impulsadas desde Washington.

La propuesta requeriría la aprobación del Congreso estadounidense, reformas constitucionales y, además, consentimiento político e institucional venezolano, un escenario considerado prácticamente imposible.

A Trump le encanta este tipo de declaraciones, y si bien puede parecer una broma, lo hace siguiendo una estrategia comunicacional, la de inundar la zona, que consiste en saturar el espacio público y mediático con un gran volumen de anuncios, iniciativas y polémicas simultáneas”, sostiene Jorge Morán, politólogo y académico universitario.

Morán recuerda que esta estrategia se le atribuye a Steve Bannon, quien fuera asesor de Trump  en su primer mandato y el objetivo no es otro que desbordar la capacidad de respuesta de opositores y medios, generando confusión y distrayendo la atención de temas críticos, como el alza del precio del combustible, la inflación, los abusos de ICE, los problemas para cerrar la guerra en Irán e incluso lo relativo al caso Epstein.

“La liberación de supuestos archivos que revelan la existencia de Ovnis es también parte de esa estrategia”, precisa Morán. “Ya sabemos que dijo algo parecido sobre Canadá. También habló de anexionarse Groenlandia. Lo cierto es que, tampoco debemos olvidar lo que plantea la Nueva Estrategia de Seguridad de Estados Unido, que supone que buena parte del continente americano esté bajo control de la gran potencia del Norte, incluyendo a Venezuela, obviamente”, añade el experto en marketing político.

Para Morán, en cualquier caso, es complicado que eso ocurra, pues primero debe haber voluntad política en EE.UU. “Esto (Venezuela como estado 51) tendría que ser aprobado por el Congreso norteamericano y algo parecido tendría que ocurrir en Venezuela. Seguramente hay venezolanos que sueñan con eso, pero no sé qué tan grande pueda ser ese porcentaje. En todo caso, debería ser un tema para medir en las encuestas”, reafirma.

Los venezolanos lo que desean es recuperar calidad de vida y la normalidad política, enfatiza. Aunque no descarta en un 100 por ciento que Trump busque anexar a Venezuela al mapa político estadounidense. “Sabemos es impredecible”, detalla.

La venezolanidad como marca

Luis Eduardo Zué Hernández, licenciado en Relaciones Internacionales con máster en Prevención y Gestión de Crisis Internacionales por la Universidad Carlos III de Madrid, recuerda que no es la primera vez que Trump asoma en su discurso su interés de anexar a Venezuela como estado y que incluso lo hizo también con Groenlandia y Canadá. “Pienso que es un tema de retórica. Para llamar o distraer la atención sobre alguna otra cosa”, señala.

“Históricamente el territorio de los Estados Unidos se expandió a través de compras de territorios y ganancias de territorios por guerras. Entonces, utilizar este tipo de retórica se enmarca en la dialéctica histórica norteamericana. Es algo que ya existe en el ADN de los EE.UU, ahora estamos hablando de que eso fue en el siglo XVIII y XIX. En pleno siglo XXI eso resulta muy complicado. No lo veo viable. Fíjate que después de la Segunda Guerra Mundial siendo uno de los ganadores no hubo ninguna anexión por parte de los Estados Unidos”, comenta.

Sobre lo que puedan pensar los venezolanos sobre la posibilidad de esa anexión, resalta que la migración lo que ha hecho es convertir nuestra nacionalidad en una especie de marca. “Hay una suerte de nacionalismo que nosotros no teníamos, obviamente. Incluso, cuando llegó Chávez al poder intentó exacerbarlo con símbolos patrios y posturas nacionalistas, pero con un real énfasis en la manipulación política. Ahora el escenario nos hace extrañar cosas del país y nos hace transmitir nuestra idiosincrasia y nuestra cultura en donde estamos”.

Zué Hernández explica que esa nostalgia, ese querer volver, nos ha hecho reconectar y que el grupo minúsculo que apuesta por ceder, en un escenario hipotético, a la perdida de la independencia, se alimenta de la decepción y la desesperación.

“No creo que la mayoría de los venezolanos apoyarían algo así. Y por supuesto, en el terreno de la política, mucho menos los liderazgos de los dos bandos. Ahora, si me preguntas a mí, y visto lo ocurrido, Delcy Rodríguez haría cualquier cosa por salvar su pellejo más allá de cualquier discurso”, señala el internacionalista, que recuerda que la diáspora ha absorbido y se ha reeducado en países como EE. UU., Chile o Francia, donde las fiestas independentistas marcan la agenda y han venido reforzando en paralelo los valores por lo nuestro.

Un ejemplo, fue la visita de María Corina Machado a Santiago, donde decenas de padres, les llevaban a sus hijos, nacidos en Chile, envueltos en banderas con el tricolor. “¿Qué pasa? Que se reforzó nuestra identidad. A esos niños se les ha educado en su casas, con nuestra cultura, con un amor por el país que lamentablemente, otras generaciones no teníamos cultivado”.

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